La puerta de la Almoina o puerta románica de la Catedral de Valencia

Al fondo encontramos la puerta más antigua de la Catedral. De estilo románico, construida en el siglo XIII tras la conquista de la ciudad por el rey Jaime I de Aragón. También contiene su intrahistoria, ya que fue mandada construir por el nuevo soberano del Reino de Valencia sobre el antiguo mihrab de la mezquita musulmana, mirando hacia el sureste, unos 120º, en dirección aproximada a La Meca.

Los historiadores del Arte coinciden el subrayar que su claro estilo románico resulta desfasado en la época en la que fue construida, pero esto se debe a que en la corona aragonesa predominaba el gusto a este estilo, resistiéndose al floreciente gótico que las nuevas órdenes eclesiásticas habían sembrado por todo el Camino de Santiago y que ya triunfaba en los demás reinos cristianos.

Con todo, su ornamentación ya se aleja del hieratismo y sobriedad románicas y sus cenefas presentan un preciosismo que sugiere cierta evolución hacia el gótico toda vez que reflejan cierto aire mudéjar, lo que invita a pensar que artesanos musulmanes de la ciudad recién conquistada prestaran sus servicios en la construcción a cambio de conservar su casa y quién sabe si su vida.

También la influencia del pasado bizantino de la ciudad -que estuvo bajo protección del Imperio Romano de Oriente tras la caída de Roma- queda evidenciado en los capiteles tronco-trapezoidales invertidos de las arquivoltas.

Y es en esta decoración donde encontramos los primeros gestos de la portada románica a lo sobrenatural y al misterio. Leviatán, el monstruo marino descrito en la Biblia, domina la dovela central de la cenefa exterior de la puerta rodeado por otros dos monstruos fantásticos, como símbolo del mal que quedaba fuera del recinto sagrado.

Sobre los capiteles encontramos las escenas bíblicas más notables del Antiguo Testamento desde Adán y Eva, pasando por Caín y Abel, Sem, Cam y Jafet, Noé, Abraham e Isaac, hasta Moisés y las tablas de la Ley.

En el tejaroz de la puerta, vemos quizás el elemento más nombrado y estudiado de la puerta de la Almoina. Son las cabezas de siete matrimonios, individualizadas cada una de ellas en sus 14 rostros y peinados. Como característica común tienen los ojos almendrados, como era característico en las primeras fases del gótico, y muy salientes. No se sabe a ciencia cierta a quiénes representan estas cabezas, si bien hay teorías que apuntan a que se trata de matrimonios de Lérida cuyas hijas fueron mandadas traer a Valencia por el rey para casarlas con conquistadores allegados a la corona como símbolo del nuevo linaje que dominaba la ciudad, o bien las familias que habrían aportado los fondos necesarios para la construcción de la puerta.

Sus nombres, en todo caso, aparecen en inscripciones hechas sobre la piedra enmedio de cada par de cabezas: “En Pere am Na Maria, sa muller; En Guillem am Na Berenguera, sa muller; En Ramon am Na Dolça, sa muller; En Francesc amb Na Ramona, sa muller; En Bernat am Na Floreta, sa muller; En Bertran am Na Berenguera, sa muller; En Doménec am Na Ramona, sa muller.”

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Plaza de la Almoina y portada románica de la Catedral



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